Vista, oido, olfato, gusto y tacto… los que se dan en primaria ¿no? pero desde tiempos, en los libros de “naturales” no querían hablar del sexto sentido y eso que, por lo que dice la gente, debe ser con diferencia el que más mola. Además, parece ser que es un sentido chungo, que no todos lo tenemos (¡Dios mío que nos creaste! ¿ya estás fomentando la división de clases?) pero no es así: tranquilos, todos tenemos sexto sentido.
Las mujeres, haciendo uso de su incansable comparativa con los del sexo opuesto, están convencidas que ese sentido es exclusividad suya. Es un sentido hiper-acojonante que pueden sintonizar cual radio para: olfatear cuando un tío es un cabrón, adivinar la cola del cine que va más rápido y distinguir el cuero de la polipiel.
Los hombres, nos tiramos más por sextos sentidos molones al estilo visión Rayos – X, oidos ultrasensibles (ese sentido podría ser un “séptimo” sentido de la mujer) o capacidades psiquicas para embaucar a mujeres.
Aúnque reconozco que me molaría tener alguno de los sextos sentidos “versión masculina”, estoy convencido que el sexto sentido lo compartimos hombres y mujeres y es el alcahueteo… y más si hablamos de dinero. No podemos obviar que tenemos un lado “doña Regenta” más o menos desarrollado; en nuestro DNI figuramos como “Pepito Gómez” pero para los que nos rodean somos “Pepito Veintiseismil” o “María Treintaidosmil”. Fingimos que no nos importa la vida del de al lado pero lo miramos con lupa, lo examinamos con nuestro sexto sentido y, como dice un amigo: “eso es así”.
Como decía el yonki de “Callejeros”, hay 5 derechos universales que son innegables al hombre, a la raza humana: 1 es la vivienda, otro es la ropa, otro es la dignida y los otros dos que se me han olvidao. Pues eso, cuanto antes dejemos de examinarnos con el sexto sentido y empecemos a seguir las enseñanzas de este señor, antes llegará ese día en el que sepamos convivir todos con todos.
Pd. Yo tengo sexto sentido.