Estoy con los que afirman que la riqueza de uno mismo no se mide en lo mucho que tienes (o lo mucho que dejas de tener) sino en tener lo que realmente necesitas. Suena a topicazo, ¿no? Quien no cambiaba su vida actual otra en la que te premian con el euromillón; dejar de levantarse a las 7, comer de “taperguar” y joderse porque no le toca una VPO.
Al respecto, no sé si uno enriquece o empobrece cuando se encuentra en esa situación; la de pasar a nadar en la abundancia. Cambian sus hábitos dejando de ir al trabajo (porque ya no lo necesitan), volviéndose “empresariuchos” de la noche con sus baretos de copas para hacer 2×1 y pases V.I.P a sus, posiblemente, ex – amigos. Ganarán mil amigos de pegote pero pierden el contacto con el mundo.
Uno que yo me sé decía:
“El descubrió que las minas, del rey Salomón se hallaban en el cielo,
y no en el África ardiente, como pensaba la gente.
Las piedras son frías y a el le interesaba calor y alegría,
Las piedras no tenían alma, solo eran espejos colores brillantes”
Hoy por hoy, Dios quiera que no cambie mi percepción, pienso que soy rico porque no me faltan pan y cama; soy rico porque me río cada día; soy rico porque no me falta que hacer ningún día de la semana; soy rico porque tengo más amigos que días tiene un año.
A veces pienso si no tengo más de lo que merezco…