Posteado por: mondepetit | Marzo 16, 2009

Mi rutina

Te levantas y desayunas el mismo insipido café sin azucar con galletas. La inercia te lleva a la ducha para intentar que el agua fria disimule la mezcla de cansancio y astío que tu cuerpo arrastra.

Como si fueras por las vias del tren, te dirijes al trabajo dia tras dia por el mismo camino, por el mismo carril y parando en los mismos semáforos. Llegas a la oficina y te encuentras la misma rutina diaria, en un trabajo que cada día dista más de la imagen que en los 18 te imaginabas de tu futuro. Trabajo y más trabajo interrumpido por el almuerzo de las 11: yogurt y dos piezas de fruta (siempre lo mismo) y comida de tupper a las 13:30. Llegan las 6 y vuelta a casa (si el trabajo me respeta). Para no aburrirme a mi mismo, diré que el dia acaba con un par de horitas de gimnasio y a la cama.

La verdad q no tendría mayor trascendencia si dijeses q los findes son una liberación… pero va a ser que no. Los findes, aun si cabe, son mucho mas rutineros que ya es decir. Sabado sabadete, partido de la jornada, movida maña y brugalini con limón. Domingo de pijama, paella y “Minuto y resultado”.

Necesito que algo pase ya! por favor, que se me aplana el encefalograma. Dicho y hecho: dejo de pensar en mañana (algo que, meses atras, tanto me ayudó) y pongo mi mente hacia delante. Necesito caminar para llegar a un punto, no solo por caminar.

Veo que en las ultimas semanas se forman metas delante de mis narices. Líneas que todavía deben pasar de ese gris lapicero al negro permanente, pero que me arrancan un buen humor que hace días que no encontraba. Aún son puntos que deben consolidarse para que la rutina que tanto me agobia pase a ser el camino hacia esas metas, pero es un buen comienzo.


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